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jueves, 19 de septiembre de 2019

Las elecciones del 10 de noviembre de 2019 versus los cuernos de Ginebra y Lanzarote

Lanzarote al saberse descubierto comenzó a gritar aterrado y despavorido: “¡¡El rey, sin espada; la tierra, sin rey!!!”

Estos últimos días todo el mundo anda como pollo sin cabeza, de aquí para allá, con una única cantinela: elecciones el 10 de noviembre, las cuartas elecciones en cuatro años, dos elecciones en el mismo año, todo un año sin gobierno, y un largo etcétera de frases similares, lo cual me ha recordado a una escena de la película Excalibur de John Boorman.

Concretamente la secuencia en la que la reina Ginebra y Lazarote yacen en el suelo, en el campo, tras una noche apasionada, en la que a Arturo le dolió mucho la cabeza sin saber porque, ya que durante la cena sólo bebió agua. A la mañana siguiente, el rey, llevado por el insomnio provocado por la migraña, salió a dar un borneo mañanero ¿y qué se encontró en mitad del campo? La explicación del porque le costó trabajo ponerse el yelmo de la armadura: a su amada esposa, Ginebra, y a su mejor amigo y más valeroso caballero, Lanzarote, acurrucados en sospechosa aptitud. A lo que Arturo respondió dejando clavada su espada Excabilur entre ambos. Al despertar a la reina le entró un repentino decoro y sensación de vergüenza, y Lanzarote al saberse descubierto, y por la espada conocer el cabreo de su ex amigo, comenzó a gritar aterrado y despavorido: “¡¡El rey, sin espada; la tierra, sin rey!!!”

...y así parece que está el personal en España, despavorido y aterrado a voz en grito “¡¡El rey, sin espada; la tierra, sin rey!!!”, aunque sin el festín lúdico-carnal previo a esas exclamaciones de la exposición anterior.

Aunque seguro que la pregunta en este momento es otra ¿qué hace un comentario supuestamente político en este blog literario? Sencillo ¿te gustan las historias en las que hay espadas clavas en piedras?

Si tu respuesta es afirmativa, entonces te puede resultar interesante pasar de la política pasando unos buenos ratos leyendo El Códice Negro, ya que en él encontrarás más de una espada en una piedra clava (o eso dicen). Ah, y si ese detalle no te llama mucho la atención, hay muchas más cosas interesantes en El Códice…


sábado, 22 de febrero de 2014

Eólydros - Los Gigantes del Mar Menor

En el Mar Menor, en Murcia, el agua siempre ha sido una necesidad básica. Unos campos enormemente fértiles pero sin ríos y frente al Mediterráneo, entrono a ese otro pequeño mar, una laguna de agua también salada.

Esto hizo que sus habitantes tuvieran que agudizar el ingenio, y que al igual que en otras zonas costeras como Ibiza, Lanzarote, Míkonos, o de interior como La Mancha, buscaran en el viento un aliado para hacer frente a sus necesidades hídricas, y así fue como nació el empleo de los molinos viento.


Molinos que han servido para sacar agua potable de infinidad de pozos, y poderla emplear en tantas necesidades como se precisara. Y molinos que también han sido empleados como fuerza para mover el agua salada y poder hacer funcionar la industria salinera en San Pedro del Pinatar.

Estos gigantes del Mar Menor ahora se ven dispersos por el campo, abandonados, dejados, medio derruidos, a su suerte. Algunos continúan sirviendo de base para modernas instalaciones agrícolas para riego, otros, los menos, han sido conservados o restaurados por sus dueños, y la gran mayoría tan solo ven como el tiempo los va consumiendo.

Esta es una pequeña muestra, una recopilación fotográfica, en la que no solo aparece lo bonito y bien conservado, con tintes etnográficos y folklóricos, sino que trata de presentar una visión en conjunto de un patrimonio histórico, del que, en muchos casos, dentro de poco tiempo solo quedaran fotos como estas.

...y como dice Don Quijote "No digas tonterías, Sancho, tu imaginación traiciona, ¡son gigantes!".

lunes, 29 de abril de 2013

Uso militar de las oraciones en la Edad Media

Durante la Edad Media la religión estaba presente en prácticamente casi todos los órdenes de la vida, en Europa y los territorios influenciados por ésta, y la guerra, por supuesto, no era una excepción: Ordenes de monjes guerreros, justas con el nombre de Dios por delante, Las Cruzadas, La Reconquista… la propia espada cristina no dejaba de ser una cruz.

En ese contexto, las concentraciones de tropas previas a batallas importantes, o durante los asedios a ciudades y castillos, siempre tenían presente lo religioso, con capillas, altares, actos de fe, promesas, oficios y procesiones constantes, para infundir valor y la promesa de otra vida para los caídos en el campo de batalla.

Aunque el tiempo de concentración antes de la batalla no fuera muy amplio, había una oración que nunca faltaba, siempre en los momentos previos a disponerse para la lucha, el Veni Creator Spiritus con el que se llamaba al Espíritu Santo. Una oración originaria del IX con la que durante centurias han comenzado las batallas de las huestes cristinas, y que a día de hoy se emplea al inicio de determinados actos solemnes.

Veni Creator Spiritus en latín

Veni Creator Spiritus,
Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia,
Quae tu creasti, pectora.

Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
Fons vivus, ignis, caritas,
Et spiritalis unctio.

Tu septiformis munere,
Digitus Paternae dexterae,
Tu rite promissum Patris,
Sermone ditans guttura.

Accende lumen sensibus,
Infunde amorem cordibus,
Infirma nostri corporis,
Virtute firmans perpeti.

Hostem repellas longius,
Pacemque dones protinus;
Ductore sic te praevio,
Vitemus omne noxium.

Per te sciamus da Patrem
Noscamus atque Filium;
Teque utriusque Spiritum
Credamus omni tempore.

Deo Patri sit gloria,
Et Filio, qui a mortuis
Surrexit, ac Paraclito
In saeculorum saecula.

Amen.



En El Códice Negro aparece el Veni Creator Spiritus cuando, ya a escasos centenares de metros para su destino, las tropas de Wifredo se encuentran con las de la coalición formada por su sobrino Guillermo, el obispo Armengol, Berenguer de Osona y el embajador de Manresa, que les cierran el paso. Y como era costumbre, antes la batalla decisiva, proceden a la invocación en conjunto del Espíritu Santo.




sábado, 27 de abril de 2013

El Codex Granatensis: el tatarabuelo de los ecologistas

El Codex Granatensis, o más bien De natura rerum, es otro de los “Grandes Códices” que se conservan en España, concretamente en la Universidad de Granada, aunque no es tan antiguo como otros miembros de este exclusivo club, entre los que se puede encontrar el archifamoso, malogrado y liberado Codex Calixtinus o Códice Calixtino; el Códice del Beato de Liébana, que encabeza otra saga de reputados textos medievales, los denominados “Beatos”; o el propio Cantar de Mio Cid, entre la novela de aventuras, el poema épico y el documental histórico; no por ello, por su “falta” de antigüedad pues data del año 1400, su publicación como un compendio único, en conjunto, ya que está formado por una recopilación de otros textos previos que se adentran hasta mediados del siglo IX.

Tacuinum sanitatis, como también se le conoce, es una recopilación de buena parte del conocimiento de su época sobre las temáticas que hoy en los planes de estudio entrarían en la asignatura de “Ciencias” o “Ciencias Naturales”, salvo algún detalle puntual como su tratado de cetrería. Por cierto que, este segundo nombre corresponde a otra de las obras que engloba, y que además está incompleta, pero como su autoría se atribuye a un conocido y venerado santo, pues en tiempos pretéritos se le dio más importancia a ese fragmento por su autor, que al resto del texto por su contenido, al tener una paternidad menos ilustre.

Entre el contenido del Códex Granatensis destacan los libros escritos por Tomás de Cantimpré, en los que se pegó el palizón de 15 años, nada y nada menos, ahí son ganas de escribir. De Cantimpré, tiempo más tarde, también llegaría a santo, como su vecino de paginación. Fueron un total de 19 libros con los que se dio forma a la Enciclopedia Científica De Natura Rerum que estaba distribuida como sigue: el hombre (I-III), los animales (IV-IX), las plantas (X-XII), las aguas (XIII), piedras y metales (XIV-XV), astronomía, astrología y meteorología (XVI-XVIII), elementos (XIX). Aunque de todos ellos en el códice solo se conservan la parte final del libro III, seis libros completos (IV-IX) y fragmentos de los libros X-XII.

Además, quedan dos elementos más que se incluyen en el Códice Granadino, por un lado, a caballo entre el siglo XII y el XIII un pequeño tratado de cetrería, arte-deporte muy apreciado por los nobles de la época; y en segundo lugar, el ya mencionado e incompleto, Tacuinum sanitatis que en tiempos se atribuyo a Alberto Magno, San Alberto Magno, el primero de los santos ya comentados arriba, aunque pasado el tiempo, ya con el velo de fe sustituido por la mirada analítica de la ciencia, parece que este texto es realmente de Ibn Butlan, al-Mujtar ben al-Hasan.

Añadir por último que el Codex Granatensis, al igual que recientemente el Codex Calixtinus, en su momento, allá por 1986, fue objetivo de la codicia, el pillaje y la delincuencia, cuando una de sus páginas fue robada y por la que posteriormente hubo que pagar, en Holanda, un rescate de 5.000.000 ptas de la época. Como siempre en estos casos, y según se desprendió de las investigaciones policiales, parece que, “el golpe” estuvo orquestado desde dentro de la propia institución que lo custodiaba. A día de hoy se encuentra custodiado en una cara de seguridad, y su acceso está muy restringido.


Información de la imagen:
La imagen que encabeza este artículo ha sido enlazada desde la web del periódico El Ideal de Granada, donde aparece en una noticia fechada el 18 de marzo de 2008 que lleva por título La institución universitaria enseña y explica sus tesoros bibliográficos



miércoles, 24 de abril de 2013

¿Te gusta Juego de Tronos?
Entonces, es posible que, también te guste El Códice Negro

En El Códice Negro no hay dragones pero sí una ambientación medieval con caballeros y castillos; también hay parientes que se llevan a matar y fronteras que defender de los señores vecinos; aparecen juglares que cuentan historias legendarias de lejanos lugares; estarás entre las sabanas de nobles damas, que en sus lechos conspiraciones traman con varones que no son con quienes contrajeron esponsales…

Se cuenta el caer de imperios y el nacer de reinos; verás a obispos comandar ejércitos; observaras batallas de las que ni el aguzado ingenio militar sería capaz de augurar su final; entraras en suntuosos palacios y también compartirás las chozas más humildes; enfrentados por la fe, cristianos y sarracenos, los acontecimientos serán llevados por una leyenda pagana…

El Códice Negro trata de recrear su contexto histórico lo más fielmente posible, y en consecuencia te dará a conocer las costumbres de la época, el dinero, las comidas, los mercaderes, las armas, la religión, las ropas… y todo ello en un entorno reconocible, pues si te acercas la zona la que se desarrolla podrás ver los escenarios naturales e históricos reales en los que transcurre la acción.

Aunque El Códice Negro a diferencia de Juego de Tronos, solo es uno, no es una saga, no hay segundas partes, la historia comienza y termina en un único volumen, sin posibilidad de continuidad.

Tras lo expuesto, como dice el titulo de este artículo, si has leído Juego de Tronos es muy posible que te guste El Códice Negro, así que no lo dejes pasar y comienza esta nueva lectura. Ah, y si aún no has leído el de George R. R. Martin entonces tienes dos pendientes, el de Tyrion Lannister lo pues comprar, por ejemplo, en La Casa del Libro.

Y por último, como ni soy afiliado de La Casa del Libro, ni tampoco tengo autorización expresa de la editorial ni el autor para poner esta reseña, antes de sablearme con requerimientos y demandas varias, tan solo un correo electrónico basta para que la borre del blog de El Códice Negro.




sábado, 20 de abril de 2013

Imperator Totius Hispaniae:
el título más deseado

Imperator Totius Hispaniae o Emperador de toda España, fue un titulo originario del Reino de León, cuyo rey lo ostentaba y era coronado emperador en los periodos históricos en los que conseguía la supremacía entre el resto de territorios hispánicos y la pleitesía de sus respectivos señores.

Comenzó a ser empleado por los reyes de León en el Siglo X, dada la importancia territorial, militar y política que en aquel tiempo ya había tomando este reino, siendo algunos de sus titulares más significativos y representativos Alfonso III, Alfonso VI y Alfonso VII, siendo, posiblemente, este último de quien más documentado este el acto de su coronación como emperador, y por ello se tienen también una detalla constancia de la amplia relación de nobles de las Hispanias que fueron a rendirle vasallaje (todos, incluyendo reyes moros), y de representaciones de potencias ultramontanas que mostraron sus respetos.

Hubo algunos otros que también ostentaron el título de Imperator Totius Hispaniae, como algún rey de Castilla que quiso pasar por pseudoleones, pero sin pena ni gloria, y el rey de Navarra Sancho III El Mayor por la vía de la conquista, aunque su reinado fue algo efímero, al conquistar la ciudad y el reino de León a Bermudo III que tuvo que refugiarse en el único de sus territorios que pudo conservar, el Reino de Galicia.

En El Códice Negro aparece el Imperator Totius Hispaniae pues la época de su desarrollo, el año 1035, coindice con la muerte del mencionado rey de Pamplona, Najera, León, Castilla, Aragón, La Ribagorza y El Sobrarbe.


Información sobre la imagen:
La imagen que encabeza este artículo ha sido enlazada desde la web Catedrales Góticas en el artículo dedicado en la misma al Reino de León




viernes, 8 de marzo de 2013

Las cálidas calendas de noviembre
El clima del año 1035

En El Códice Negro el año 1035 es especialmente caluroso, para lo que solía ser años antes el clima en las tierras pirenaicas. Tanto en octubre como en noviembre de ese año, tiempo en que trascurre la acción, los personajes se ven privados de las habituales nevadas, ventiscas y fríos invernales, por el contrario les azota un Sol persistente.

Esto viene muy bien para el desarrollo de la acción que se relata, y que por igual tiene sorprendidos, preocupados y apesadumbrados a los personajes, pues consideran que uno de los efectos del año 1000 que tan nefasto se anunció, y que aparentemente no había traído mayor perjuicio. Pero este hecho climático no tiene mayor base historia.

Aunque también es cierto que existe una escusa para que el clima se desarrolle de esta forma, y esta la da Erik el Rojo, quien supuestamente llegó a Groenlandia, y supuestamente le puso este nombre, porque supuestamente se encontró con una isla verde, es decir sin hielo. Si eso fuera cierto, teniendo en cuenta que, supuéstamente, Erik el Rojo llegó Groenlandia a finales de siglo X, el final de este siglo y el principio del siglo XI deberían haber sido algo más cálidos de lo habitual, y he ahí el pie para el “Pequeño Cambio Climático del siglo XI” que aparece en El Códice Negro.

Circunstancia que no es ningún disparate, teniendo en cuenta que entre finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, está documentado un enfriamiento planetario, especialmente de Europa, que recibió, y recibe, el nombre “La Pequeña Edad de Hielo”.



domingo, 3 de marzo de 2013

La Catedral de Santa María de Girona

La catedral del Girona, dedicada a Santa María, comenzó a construirse durante el siglo XI, en el punto más alto de la ciudad. Pese a la fecha en que se comenzó su edificación, románico solo conserva el claustro y la torre, pues en el resto predomina el gótico, ya que los trabajos en ella se extendieron hasta el siglo XVIII.

Aunque tiene la nave gótica más ancha del mundo, lo que más destaca en ella, haciéndola visible desde casi cualquier punto de la ciudad, debido a su emplazamiento que no a una especial altura, es su solitaria torre, que cual punto de señalización geodésica parece indicar la ubicación del corazón de la ciudad vieja, que solo desaparece cuando se está dentro de las intrincadas y serpenteantes calles de aquella.

En El Códice Negro la Catedral de Girona aparece al llegar a ella Raquel, siguiendo las indicación de Albert Puig, en busca de Fray Perera, que según Puig era quien mejor le podría informar sobre el periodo histórico en la zona por la que estaba interesada. Una vez en la catedral, Raquel no consigue ver a Perera, pues éste ha sido trasladado a la sede del obispado de Girona.


Información de la imagen:
Catedral de Santa María de Girona, en un acceso posterior, desde los jardines de la muralla.
Cámara Pentax 35mm 1/100s f2.6 0.00 ev ISO 100
Procesado digital con Coral PaintShop Pro X4



martes, 6 de noviembre de 2012

Sancho, rey de Navarra y abuelo de los reinos de Aragón y Castilla

Padre de García, rey de Navarra, y de Ramiro, rey de Aragón (y de Fernando, futuro rey de León, y de Gonzalo, conde de la Ribagorza y Sobrarbe)

Aunque en los libros aparece como Sancho III El Mayor y también es conocido como Imperator totius Hispaniae, dada la extensión de sus posesiones, pues fue rey de Navarra, aunque en su tiempo aún no la llamaba así, y los condados de Aragón, La Ribagorza y El Sobrarbe eran suyos, y también Castilla que por entonces era condado y no reino, y por supuesto León, pero no al completo.

Tan solo escapaban a su poder los territorios musrey de Navarra y abuelo de los ulmanes pendientes de conquista, el reino de Galicia, donde se había refugiado el rey Bermudo de León, y los Condados Catalanes, que aunque no le pertenecían, es más, eran independientes, tampoco es que tuvieran mucho interés en “toserle”, por lo que pudiera pasar.

Como buen rey de la época que se preciase, tenía una buena camada de hijos, Alfonso, García, Gonzalo y Ramiro. Siendo por ese orden, a su muerte, el primero coronó como rey de Castilla, y así nació el reino y desapareció el condado, mientras que por su parte García fue rey de Navarra (que seguía sin llamarse así), saltamos al siguiente en reinar que fue Ramiro, el primero de los de Aragón pues con él se dio por finalizado el condado, y por último Gonzalo que no fue rey sino conde de La Ribagorza y El Sobrarbe al tiempo que aliado-vasallo del recién proclamado aragonés.

Murió un rey y nacieron dos nuevos reinos, aunque León se le escapó de la familia, pues nada más hubo sabido de su fallecimiento, Bermudo, el tercero y también último de los de Asturias, y sus huestes volvieron a tomar el control de todo el reino del purpureo felino pasante, pero esta ya es otra historia.

La historia que interesa para este artículo es porqué Santo III El Mayor aparece en El Códice Negro, y este motivo no es otro que el año 1035, muy prolífico en hechos relevantes para el mundo de su época, y uno de ellos fue, como ya se ha dicho, la muerte de este rey. Con ello sus hijos buscaron apoyos entre los señores de los territorios próximos una vez fueron coronados reyes.

En este sentido el ya Ramiro I de Aragón envía una embajada a los Condados Catalanes con el fin de recabar apoyos para su causa, a quienes pide vasallaje a cambio de protección. El embajador es recibido por Wifredo en Berga quien no acepta lo ofrecido, y también se entrevista con Guillermo de Besalú para hacerle la misma propuesta, quien además de darle idéntica respuesta que su tío, le auguró que nadie en los Condados la aceptará.

Aunque hay que recordar, pese a que en El Códice Negro no aparece pues no tiene lugar, que Ramiro I sí contó, históricamente, con apoyos en los Condados Catalanes, concretamente Armengol de Urgell, que no fue vasallo, como se propone en la novela, sino aliado, pues además en aquel tiempo este último era tan poderoso, o incluso más si cabe, que el propio Aragón, recién nacido como reino. Culminado esta colaboración con una unión familiar, al desposar su hija Sancha con el propio Armengol y su hijo Sancho Ramírez con la hija de aquel. Aunque lo que realmente hizo que su reino fructificara fue su matrimonio con la hija de Bernardo Roger de Foix, una de las casas condales más poderosas de la época, y antagonista, junto con Urgell, de la de Barcelona, que era considera como un riesgo, para ambos, tanto por el nuevo rey como por su yerno y obispo.


Información sobre la imagen:
Escudo de los reyes de Navarra, y por lo tanto del reino, hasta de batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, tras la cual, y por mediación de la portentosa actuación del rey Sancho VII, se incorporaron al escudo las cadenas de Muhámmad al-Násir “El Miramamolín”, que desde entonces luce.



martes, 23 de octubre de 2012

San Miguel de Cuixá: un coenobĭum en la cuna de Wifredo el Velloso


Wifredo el Velloso (Guifré el Pilós en catalán) y San Miguel de la Cuixá (en catalán Sant Miquel de Cuixà) ¿una extraña pareja? Tal vez, a día de hoy solo tienen en común la piedra, en la que está construido uno y con la que se esculpen las estatuas que representan al otro, pero en su momento no fue así.



Este monasterio se encuentra en la localidad de Prada de Conflent, actualmente en Francia pero que durante siglos se incluyó en los territorios de la Casa de Cerdaña, como capital del condado de Conflent. San Miguel de la Cuixá se construyó, entorno al siglo IX, como cenobio dependiente de la abadía de San Andrés de Eixalada, que se encontraba en la misma comarca.

Por su parte Wifredo el Velloso, además de su principal logro, ser el primer conde pseudoindependiente de la Marca Hispánica, fue el noble que acogió bajo su protección a este monasterio y con ello, debió a las donaciones y obras que esta gracia le conllevó, se separó del ya mencionado de San Andrés y comenzó a tener relevancia propia, dentro del conjunto de estructuras religiosas de los Condados. Tanta, que buena parte de la actividad del Abad Oliba, incluso el cese de la misma con su muerte, se realizó desde este emplazamiento, tanto como desde Santa María de Ripoll.

En cuando a la influencia “territorial” de Wifredo el Velloso se debe a que fue el primer conde que dejó sus territorios en herencia a sus hijos, pues antes de él los condados no los heredaban aquellos, sino que a la muerte del conde titular el rey de Francia, soberano de la Marca Hispánica, sombraba un nuevo conde que no tenía por qué tener relación con el anterior. Aunque, pese a la actualización legal del Velloso, los condes al heredar debían rendir pleitesía al Francés y ser ratificados por éste en su cargo. No fue hasta que el condado de Barcelona estuvo regido por Borrell II, cuando se rompe el vasallaje con los reyes de Francia, al pedir el conde ayuda ante el ataque de Abu Amir Muhammad ben Abi Amir al-Ma afirí, para los amigos simplemente Almanzor, y no ser socorrido por su soberano. Pero la independencia plena de Francia, se produce ya con los Condados integrados en la Corona de Aragón, con el Tratado de Corbeil, firmado el 11 de mayo de 1258, entre Jaime I el Conquistador y Luis IX de Francia.

En El Códice Negro San Miguel de la Cuixá aparece cuando se hace mención al hijo de menor de Wifredo, conde de Berga, y entonces sale a relucir que ya que este hijo no va a heredar el condado está instruyéndose en este emblemático monasterio en Prades, cuna del otro Wifredo, el Velloso, donde, además, está como en su casa al estar en un territorio de su familia.

Por último, queda presentar excusas por el “pegotazo” en el título de este artículo: coenobĭum, el término en latín del cenobio, que no es otra cosa que un monasterio. Pero como, ya hace años, decía unos de mis profes en la universidad, “las frases en la latín siempre quedan bien, pero no hay que copiarlas”, pues eso que algún palabro en latín, en un texto de este tipo, siempre queda bien.


Información sobre la imagen:
Extraída del artículo de Wikipedia dedicado a San Miguel de la Cuixá



domingo, 21 de octubre de 2012

Los palabros en latín, siempre quedan bien


En El Códice Negro, dada la época en la que se desarrolla, en ocasiones y para determinadas cuestiones, aparecen palabros-términos en latín, no con intención de mostrar una especial erudición por parte del autor sino para acentuar la ambientación de la historia.

La aparición de estas palabras en latín no implica que para leer El Códice Negro haya que tener a mano un diccionario latín-castellano, no, eso no es necesario, pues cuando el término requiere ser traducido para una adecuada comprensión del mismo, son los propios personajes quienes lo explican en el transcurso de la acción en la que se incluye.

Consecuencia, cuando leyendo vea uno de estos términos latinos, siga leyendo, no se extrañe por su aparición, pues el narrador y los personajes se encargaran de ponerla en su justo valor dentro del contexto en que se encuentre.


Información sobre la imagen:
Extraída de la web http://www.aplicaciones.info/latin/latin.htm



sábado, 15 de septiembre de 2012

Los idiomas-lenguas de El Códice Negro

La historia está escrita íntegramente en castellano, pero teniendo muy presente que se desarrolla en el siglo XI en una zona de frontera, y que los personajes son de muy distintas procedencias, tanto los actualices como los del mencionado siglo.

Consecuencia de ello, aparecen términos de latín, que no han sido traducidos, unos porque no es preciso, y otros porque los personajes en su conversación explican que es o a que se refiere el termino en cuestión. También está presente esta lengua en los aspectos religiosos.

En el caso del catalán también está presente, mediante en nombre de personas o lugares, principalmente, que no han sido traducidos, por ser en la mayoría de los casos de conocimiento común y cotidiano, además de ayudar a situar más adecuadamente el relato.

Murcianismos, también están presentes al ser parte de los personajes de esta procedencia, de forma que su habla quedé más natural dentro del contexto.

Términos en francés, en esta época a los Condados Catalanes se les seguía considerado la Marca Hispánica, además de tener grandes sinergias con Occitania y en particular con el Languedoc, lo que hace que las referencias a la lengua de los francos sea una constante, además de al provenzal.

Por supuesto no podían faltar términos árabes, eran la frontera Sur y en consecuencia su influencia también aparece en el texto. Al igual que algún otro en navarro, da la embajada de Ramiro a los condados y de Wifredo a Olite.

Pese a todo ello, no es preciso leer El Códice Negro con los diccionarios en la mano, pues todos estos términos quedan claros por el contexto en que se emplean, porque los explica el narrador, o porque son detallados por los personajes. Con lo que, además, no son necesarias notas aclaratorias a pie de página.


Información de la imagen:
Fotografía del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, en 2 volúmenes
Extraido de la web Poemas para el Alma



domingo, 2 de septiembre de 2012

Rolando, Roldán, Orlando, Roland, o los 1.000 nombres del sobrino de Carlomagno

Roland es históricamente el sobrino del emperador Carlomagno y uno de los doce Pares de Francia. Aunque poco más se puede decir de él, ya que el personaje se va diluyendo en los cantares de gesta, en la novela de caballerías e incluso en un pseudogénero de sí mismo, con una gran cantidad de literatura, una más renombrada que otra, que le tiene como epicentro empleando los distintos nombres con los que se le conoce, como pueden ser Orlando de Virginia Woolf, Orlando Furioso de Ludovico Ariosto, Orlando Enamorado de Matteo Maria Boiardo, El Bernardo de Bernardo de Balbuena, etc.

Otra variante de las historias de Orlando viene de la mano de su espada, una especie de Excalibur a la gala, la famosa, aunque menos conocida que su colega, Durandal, también en una roca clavada a la muerte de su dueño, y cuyo “poder” no proviene de las artes de magos y druidas sino de las reliquias cristianas que guarda.

La mitología de Roldán es muy variada, ya que despeñó rocas en batallas, combatió en Tierra Santa, guerreó en tierras hispanas, participó en Las Cruzadas, fue rey de Francia, murió en Roncesvalles a manos de los visigodos, estuvo en el sitio de Zaragoza, pasó por El Bierzo, abrió pasos en las montañas, partió rocas con su espada, también murió en Jerusalén, tuvo andanzas por Italia, etc.

En El Códice Negro, Rolando aparece de boca de Leodovico, cuando éste a requerimiento de Wifredo le cuenta cantares de guerras, de caballeros, de héroes, de hazañas épicas, y en algunas de ellas el sobrino de Carlomagno es un personaje destacado y en otras el protagonista. También doña Agnès conoce historias de Rolando, tanto las que recita el juglar como las de su espada en Rocamadour, aunque ella las conoce en la lengua de francos del norte, por su educación conventual en las proximidades de París.

Información de la imagen:
Extraída de Dialnet, de la entrada correspondiente a El cantar de Roldán, en traducción de Benjamín Jarnés y editado en 2003 por Alianza Editorial. Para ir esta ficha pulse aquí.



domingo, 1 de julio de 2012

Mancusos: la moneda que nadie vio

Los mancusos, o los hechos manos, son una moneda pseudomitológica pues se supone que existieron, pero básicamente se trata de suposiciones, pues son referencias que aparecen en distintos textos medievales en los que de asegura su existencia, cosa, ya de por sí, pintoresca.

El mancuso era una moneda hecha con una aleación de oro, de plata, o de oro y plata, que se mezclaba a mano y se “tallaba” a mano, de ahí su nombre. La cantidad de metales preciosos no solía superar nunca los 2 gramos, y en función de la proporción de estos tenía uno u otro valor en relación con otras unidades monetarias, como las marcas, los sueldos o las onzas, cuya equivalencia de los primeros con estas otras podía ir unas pocas unidades a varios miles.

Su supone que el mancuso fue una moneda utilizada desde el siglo IX hasta el siglo XII en buena parte de la cristiandad, aunque solo hay referencias de los mancusos anglosajones, francos, catalanes y aragoneses, siendo de estos últimos de los únicos que se conservan unos pocos ejemplares, aunque se supone que los de Aragón nunca fueron moneda “de curso legal”, sino que se empleaban para pagar el impuesto papal que, como buenos cristianos, sus reyes debían enviar cada año a Roma.

Estos ejemplares aragoneses fueron encontrados en excavaciones arqueológicas en Siria y Turquía, lo que sugiere que, aunque en Aragón nunca fueron moneda legal, los papas sí los emplearon como moneda para sus pagos durante Las Cruzadas en Tierra Santa.

Debiéndose la escasez de ejemplares a que en aquella época y en aquellas tierras, las monedas conforme pasaban de manos y cambiaban de fe, eran de nuevo fundidas, bien para extraer los metales preciosos libres del resto de elementos de la aleación, o bien para volverlas a acuñar sin los símbolos de su religión de origen.

En definitiva que algún mancuso aparece en El Códice Negro, pero tan escaso y solitario como parece que fueron los auténticos, si alguna vez llegaron a existir.

Por cierto, partir del siglo XII los mancusos fueron sustituidos por otras monedas de las que sin hay una amplia y fehaciente constancia: los maravedís.

Información sobre la imagen:
La fotografía que ilustra este artículo está extraído de la entrada que aparece en la Wikipedia sobre esta misma temática.



sábado, 23 de junio de 2012

De Lotario a Capeto y el fin del vasallaje de los Condados de la mano de Borrell II de Barcelona

Ya se vislumbraban por el horizonte los cuatro dígitos de año 1000, fecha fatídica para sus coetáneos, cuando en clara señal de su nefasto significado, Barcelona fue arrasada por Abu Amir Muhammad ben Abi Amir al-Ma afirí o el Victorioso por Alá, como se referían a él los musulmanes, por su concatenación de victorias y humillaciones a la que sometió a los reinos cristianos, donde se le conocía simplemente como Almanzor.

La destrucción de la ciudad tuvo lugar en el 985, época convulsa en la Francia occidentalis con guerra exteriores por el control del Verdún y Lorera contra el Sacro Imperio; sublevaciones internas en Flandes, Normandía, Aquitania, Bretaña, Gothia… Hugo Capeto nombrado duque de los francos; la Iglesia conspirando a uno y otro lado; y las intrigas por el poder que lo enmarañaban todo entre carolingios, otonianos, robertinos y los “recién llegados” Capetos. Con todo ese marasmo de conflictos abiertos el rey Lotario no puedo prestar ayuda a Borrell cuando éste se la solicitó ante el previsible ataque de Abu Amir Muhammad ben Abi Amir al-Ma afirí.

Lotario murió entre las intrigas palaciegas y las enfermedades, que también le atacaban en el 986, el 2 de marzo. Le sucedió su único hijo, el último carolingio, Luis V de Francia, también llamado el Insufrible, aunque también podría haber recibido el apelativo de “El Breve”, ya que su reinado tan solo duró un año, al fallecer en un supuesto accidente montando a caballo.

La temprana muerte de Luis llevó a la coronación, ese mismo año 987, de Hugo Capeto, duque de los francos, como rey de la Francia occidentalis. El nuevo rey mandó llamar a todos los señores de los territorios que componían sus descompuestos dominios para que le rindieran vasallaje como nuevo rey, y fue entonces, en el 988, cuando el conde Borrell de Barcelona, entre otros, no asistió a aquel llamamiento.

Esta ausencia consumó la separación de los Condados Catalanes, o condados de la Marca Hispánica, se independizaron de los reyes de Francia. Aunque esta “separación” no fue bien digerida por los soberanos francos, lo que llevó a la posterior unión de los Condados con el Reino de Aragón, en 1137 con le matrimonio de Petronia y Berenguer, pero no fue hasta 1258, cuando se firmó el Tratado de Corbell, entre Jaime I el Conquistador por parte de la Corona de Aragón y San Luis como rey de Francia, que quedaron zanjadas las cuestiones ultramontanas con la renuncia del primero a sus derechos sobre Occitania, y del segundo sobre los Condados de la Marca, o eso parecía, que la cosa quedaba ahí.

La pérdida de la Marca Hispánica seguía siendo una “espinita” clavada en los gobernantes de Francia, por lo que siglos más tarde retomaron la cuestión, que entró como botín de guerra en el Tratado de los Pirineos de 7 de noviembre 1659, por el que, según firmaron Luis de Haro por España y el cardenal Mazarino por Francia, poniendo fin a la Guerra de los Treinta Años, la Cerdeña pasaba a ser posesión de los reyes de franceses, quedando la frontera ya como es hoy, en el cabo de Creus.

Bueno, luego vino un tal Napoleón, ídolo en todos los psiquiátricos, quien pensó: por qué añorar la Marca cuando podía quedarse con toda la Península. Pero eso ya es otra historia…

Información fotografía:
Detalle de Cadaqués, anochecer entre la iglesia y el mar, en los confines próximos al cabo de Creus
Cámara Pentax 35mm 1/8s f2.6 0.00 ev ISO 100



sábado, 3 de marzo de 2012

De Trovadores y Juglares
Los cantautores y roqueros del Medievo

Con los trovadores y los juglares lo más habitual que se suele hacer el confundirlos, cuando son “profesiones” bastante diferentes.

Los juglares: Aparecen en Europa entorno al siglo X, son una mezcla de cantantes, músicos, saltimbanquis, malabaristas y contadores de historias y leyendas. Suelen ser ambulantes, aunque a veces se establecen en la corte o al amparo de algún señor feudal. Son de estrato social humilde, y en consecuencia autodidactas, alfabetos y se expresan en la lengua del pueblo. En ocasiones el juglar está más próximo al bufón que al artista. Aunque con el paso de los siglos los juglares van creciendo en su oficio, y en el siglo XIV ya en poco se diferencian de los trovadores, más allá de su itinerantica y ser de origen plebeyo. Para el siglo XV ya está en vías de extinción.

Los trovadores: Empiezan a aparecer a finales de siglo XI, aunque su momento de mayor esplendor fue durante el siglo XII y principios de XIII. En el siglo XIV ya estaban en franca retirada. A diferencia de los juglares son personas instruidas, pertenecen a la nobleza, escriben sus propios textos, empleando para ello el latín, e incluso crean estilos de poesía y de cante. Los trovadores no cuentan leyendas, ni tampoco hacen malabares, sino que escriben poesía y canciones con intención de sátira social, conquista amorosa, o crítica política, por lo que con esas temáticas se ganan muchas enemistades y necesitan una buena posición para no ser eliminados.

En El Códice Negro aparece Leodovico, un juglar, ya que cronológicamente no podía ser un trovador, primeros del siglo XI, aunque el autor se toma la licencia de poner a aquellos en boca de éste, pues ante la insistencia de doña Agnès de que le cuente historias galantes y le recite poesía, Leodovico le insiste en que él es un juglar y no un trovador, pues estos son quienes dominan tales artes, y en todo caso, aunque las conociera no las podría emplear, ya que le crearían una serie de enemigos de los que, por su posición, no se podría defender. No ocurre esto con Wifredo que quiere oír historias de batallas y leyendas de hazañas épicas, amenizadas con un poco de música para enfatizarlas. Como se comenta al principio, Leodovico es un personaje ambulante, errático, que, por circunstancias, está pasando unos días acogido por el señor de la comarca.



martes, 21 de febrero de 2012

Las castellanías o los ancestros de las comandancias de la Guardia Civil

Las castellanías fueron durante la edad media algo similar, salvando las distancias, a lo que hoy serían las capitanías o comandancias de la Guardia Civil, pues eran los territorios que se encontraban bajo el control y protección de un castillo.

Este castillo estaba bajo el mando de un señor, fuera o no noble, que había sido nombrado para su mando por titular de los territorios donde se asentaba, ya fuera este un rey, príncipe, duque, conde, marqués, obispo, cardenal… aunque siempre para poder edificar un castillo era precisa la autorización real.

Las castellanías tenían bajo su control entre 20 y 30 comunidades rurales, y en la unidad nobiliaria más básica, el condado, solía haber unas 10 castellanías. Inicialmente el titular del castillo era el castellano, aunque después esta denominación se aplicó a todos cuantos vivían en el castillo, y más tarde lo recibieron las comarcas de frontera con gran presencia de castillos con Castilla y Châtelaine con su derivación al castellano Cataluña.

El castillo se mantenía por las rentas que los habitantes de las aldeas que se encontraban bajo su protección pagaban a éste, en los plazos que el señor del castillo hubiera impuesto. Estos pagos periódicos, o impuesto obligatorio por protección militar, recibían el nombre de consuetudines, del latín consuetudo, o costumbre, usos y costumbres, era un pago por Derecho de costumbre.

Los consuetudines no eran recaudados directamente por el castellano, ni eran entregados en el castillo por los habitantes de la comarca, sino que para su cobro estaban los caballeros, que vivían en el castillo como fuerza militar para la protección del territorio pero que no cobraban nada del señor de éste, sino que iban a "comisión" del impuesto recaudado, lo cual les obligaba a estar siempre recorriendo el territorio, pues cada aldea lo paga en fecha distinta y distante.

En caso de conflicto bélico, si dentro de las murallas del castillo cabían los habitantes de los contornos, se refugiaban en su interior, y eran defendidos por los caballeros. Si por el contrario el castillo no era suficientemente grande los caballeros tenían la obligación de plantar batalla antes de que el enemigo se adentrara mucho en sus fronteras.



lunes, 20 de febrero de 2012

Gonzalo Sánchez, hermano de Fernando, García y Ramiro, hijo de Sancho Garcés, conde de Ribagorza y Sobrarbe

El 18 de octubre de 1035 muere Sancho Garcés III el Mayor, rey de Navarra, también conocido como Imperator Totus Hispaniae, ya que sus dominios abarcaban los territorios de Navarra (Pamplona-Najera), Castilla, Aragón, Ribagorza, Sobrarbe y parte de León.

A su muerte su hijo Gonzalo, Sánchez por ser el hijo de Sancho, recibió en herencia los territorios de Ribagorza y Sobrarbe, y situo su capitán en este último, en la localidad de Ainsa. No ostento el título de rey, sino que prosiguió con el de conde al unir sus territorios a los de su hermano Ramiro, a quien correspondió en herencia el condado de Aragón, y éste sí fue coronado rey. Cuando pocos años más tarde falleció Gonzalo ya no hubo más condes de Ribagorza-Sobrarbe pues estos territorios se integraron completamente en Aragón para formar lo que fue el núcleo definitivo e inicial del nuevo reino.

En El Códice Negro aparece Gonzalo cuando Alfonso de Arista llega al castillo de Berga para entrevistarse con Wifedro, y ofrecerle una ventajosa alianza con su rey Ramiro, incorporando con ello su territorio al recién nacido reino. Propuesta que también sería ofrecida al resto de señores de la creciente Marca, siendo el siguiente Guillermo, y después Berenguer en Barcelona.

Arista pone en conocido tanto del conde de Berga como de su sobrino, que Gonzalo, hijo de rey, ha renunciado a esta dignidad para incorporar sus territorios recién heredados al reino de Aragón, aceptando a su hermano como soberano, y aquel, que aquellos tiempos, quitando se posesiones de Gonzalo, disponía de poco más que la Jacetania, consideraba, dada la situación de debilidad de los territorios de los descendientes del Velloso hacia los reyes francos, que esa alianza sería bien recibida por aquellos.



miércoles, 8 de febrero de 2012

Iglesia Basílica de Santa María de Castello d'Empuries

Se trata de la iglesia gótica de Santa María que por su tamaño y estructura siempre se le considero la catedral de Empúries, aunque nunca ha conseguido ese titulo de forma oficial.

Su construcción comenzó en el siglo XIII y se extendió hasta principios del XV. Tiene una estructura interior que está considerada como modelo del gótico mediterráneo, aunque también contiene elementos de otras épocas como las fuentes bautismales románicas, el retablo mayor del siglo XV o el órgano del siglo XIX. Fue restaurada a mediados de la primera década del siglo XXI.

En esta iglesia es donde Raquel, siguiendo diversas pistas que le llevan a deambular por distintos puntos de Girona, encuentra El Códice Negro.


Información de la imagen:
Tomada el 16 de noviembre de 2005
Cámara Pentax, distancia focal 35mm – f 2.6 – 1/15seg – 0.00ev – ISO 400



viernes, 3 de febrero de 2012

#terresdelleida para no perderse por las rutas de Wifredo

Las Tierras de Lérida, #terresdelleida, son uno de los puntos fundamentales por los que discurre El Códice Negro, ya que el inicio del relato se produce en La Pobla de Segur, donde Raquel decide dar marcha atrás en su recorrido, comenzado así esta historia.

Para descubrir más tarde que Wifredo se debe encaminar también al Pirineo de Lleida, seguido, en consecuencia, por el resto de personajes, como Guillermo de Besalú, Armengol, etc.

Las terres de Lleida, una vez leída la novela, se pueden seguir descubriendo, y trazando nuevas rutas, desde el portal de Turismo del Pirineo y las Tierras de Lérida y también desde su twitter, por supuesto. A aquí van los enlaces: