Las Armas de la Luz de Jesús Sánchez Adalid, me no han regalado y cuando abrí la tapa… los pelos como escarpias. Lo primero que veo es ¡un mapa de los Condados Catalanes en el Siglo X! ¡Dios Mio!!!
Este texto no es una crítica a la novela de Jesús Sánchez Adalid, uno de los maestros de la novela histórica. ¡¡Dios me libre!! Es simplemente un comentario a la sorpresa y la casualidad. Sorpresa por el contenido de la novela, y causalidad por lo mismo.
Las Armas de la Luz se desarrolla, como ya he dicho, en los Condados Catalanes, comienza en el Siglo X y finaliza en el XI, y El Códice Negro se desarrolla, también, en los Condados Catalanes en el Siglo XI, tan solo 17 años separan el final y el principio de ambas historias, ya que la de Adalid va del año 996 al año 1018, y El Códice Negro transcurre durante el año 1035.
Otro punto en común son algunos personajes de aquella época, como el abad Oliva, el conde-obispo Armengol de Urgel o el conde Wilfredo de Berga, entre otros, algunos en El Códice son personajes en sí, mientras que a otros se hace mención por su relevancia, influencia o hechos, aunque ya fallecidos.
...y por supuesto, como no podría ser de otra manera viendo el mapa inicial, hay lugares comunes por los que transcurren ambas las historias, tal como Urgel, Besalú, Berga, Santa María de Ripoll o San Martín de Canigó, entre otros.
Como ya quedó dicho, este texto no es una crítica, ni tampoco se va a comentar nada sobre el contenido de Las Armas de la Luz, hay que leerlo. Es tan solo un comentario por la grata sorpresa que me ha supuesto. Las Armas de la Luz y El Códice Negro son historias diferentes, con tramas diferentes, con etilos narrativos diferentes, aunque coinciden en lo ya expuesto.
Solo queda desear que disfrutes de ambas historias....
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martes, 9 de mayo de 2023
miércoles, 6 de marzo de 2013
García: Hermano de Ramiro, Gonzalo y Fernando; hijo de Sancho Garcés; y matador del último de "los Pelayo's"
García Sánchez III de Pamplona accedió al trono en 1035 a la muerte de su padre Sancho Garcés III El Mayor, este último también era señor de los condados de Aragón, Castilla y el Sobrarbe-Ribagorza, que fueron repartidos entre el resto de sus hijos, respectivamente para Ramiro, Fernando y Gonzalo.
Fue un rey muy guerrero, incluso más de lo habitual para su época, pues no solo guerreó contra alguno de sus hermanos para fijar unas fronteras estables en su reino, sino que al coincidir el inicio de su reinado con la desmembración del Califato de Córdoba en reinos de taifas, aprovechó la situación de ampliar sus dominios considerablemente.
Como nota “curiosa” en su amplia actividad guerrera cabe destacar su participación de la Batalla de Tamarón, más bien sus tropas, pues él no participó personalmente en auxilio de su hermano Fernando, en la que murió Bermudo III de León, quien años antes se había refugiado en su Reino de Galicia para huir del padre de Fernando y García a su entrada y conquista de León, siendo el leones el último descendiente vivo de don Pelayo.
García Sánchez III de Pamplona aparece en El Códice Negro cuando Wifredo envía a su esposa, doña Agnes, como embajadora a Navarra, para pedirle ayuda, mediante el envío de tropas a Berga, que le sirva de cobertura para poder llevar a efecto sus planes. Respuesta que espera positiva sabiendo los intentos de alianzas que está proponiendo Ramiro, ya rey de Ararón, a los señores de los condados, además de las especiales relaciones que este último mantiene con el conde-obispo de Urgel.
Doña Agnes y su escolta, ya cerca del punto señalado para su encuentro con la guardia enviada por Garcia, es atacada por una numerosa banda de salteadores de caminos, incidente que se convierte una pseudobatalla, y del que la esposa del conde de Berga, pese a tomar parte activa en la misma, sale malherida, siendo encontrada por los soldados najeritas y llevada, junto con el resto de supervivientes de la embajada, a la residencia de su rey, tal como estaba previsto.
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Fue un rey muy guerrero, incluso más de lo habitual para su época, pues no solo guerreó contra alguno de sus hermanos para fijar unas fronteras estables en su reino, sino que al coincidir el inicio de su reinado con la desmembración del Califato de Córdoba en reinos de taifas, aprovechó la situación de ampliar sus dominios considerablemente.
Como nota “curiosa” en su amplia actividad guerrera cabe destacar su participación de la Batalla de Tamarón, más bien sus tropas, pues él no participó personalmente en auxilio de su hermano Fernando, en la que murió Bermudo III de León, quien años antes se había refugiado en su Reino de Galicia para huir del padre de Fernando y García a su entrada y conquista de León, siendo el leones el último descendiente vivo de don Pelayo.
García Sánchez III de Pamplona aparece en El Códice Negro cuando Wifredo envía a su esposa, doña Agnes, como embajadora a Navarra, para pedirle ayuda, mediante el envío de tropas a Berga, que le sirva de cobertura para poder llevar a efecto sus planes. Respuesta que espera positiva sabiendo los intentos de alianzas que está proponiendo Ramiro, ya rey de Ararón, a los señores de los condados, además de las especiales relaciones que este último mantiene con el conde-obispo de Urgel.
Doña Agnes y su escolta, ya cerca del punto señalado para su encuentro con la guardia enviada por Garcia, es atacada por una numerosa banda de salteadores de caminos, incidente que se convierte una pseudobatalla, y del que la esposa del conde de Berga, pese a tomar parte activa en la misma, sale malherida, siendo encontrada por los soldados najeritas y llevada, junto con el resto de supervivientes de la embajada, a la residencia de su rey, tal como estaba previsto.
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martes, 6 de noviembre de 2012
Sancho, rey de Navarra y abuelo de los reinos de Aragón y Castilla
Padre de García, rey de Navarra, y de Ramiro, rey de Aragón (y de Fernando, futuro rey de León, y de Gonzalo, conde de la Ribagorza y Sobrarbe)
Aunque en los libros aparece como Sancho III El Mayor y también es conocido como Imperator totius Hispaniae, dada la extensión de sus posesiones, pues fue rey de Navarra, aunque en su tiempo aún no la llamaba así, y los condados de Aragón, La Ribagorza y El Sobrarbe eran suyos, y también Castilla que por entonces era condado y no reino, y por supuesto León, pero no al completo.Tan solo escapaban a su poder los territorios musrey de Navarra y abuelo de los ulmanes pendientes de conquista, el reino de Galicia, donde se había refugiado el rey Bermudo de León, y los Condados Catalanes, que aunque no le pertenecían, es más, eran independientes, tampoco es que tuvieran mucho interés en “toserle”, por lo que pudiera pasar.
Como buen rey de la época que se preciase, tenía una buena camada de hijos, Alfonso, García, Gonzalo y Ramiro. Siendo por ese orden, a su muerte, el primero coronó como rey de Castilla, y así nació el reino y desapareció el condado, mientras que por su parte García fue rey de Navarra (que seguía sin llamarse así), saltamos al siguiente en reinar que fue Ramiro, el primero de los de Aragón pues con él se dio por finalizado el condado, y por último Gonzalo que no fue rey sino conde de La Ribagorza y El Sobrarbe al tiempo que aliado-vasallo del recién proclamado aragonés.
Murió un rey y nacieron dos nuevos reinos, aunque León se le escapó de la familia, pues nada más hubo sabido de su fallecimiento, Bermudo, el tercero y también último de los de Asturias, y sus huestes volvieron a tomar el control de todo el reino del purpureo felino pasante, pero esta ya es otra historia.
La historia que interesa para este artículo es porqué Santo III El Mayor aparece en El Códice Negro, y este motivo no es otro que el año 1035, muy prolífico en hechos relevantes para el mundo de su época, y uno de ellos fue, como ya se ha dicho, la muerte de este rey. Con ello sus hijos buscaron apoyos entre los señores de los territorios próximos una vez fueron coronados reyes.
En este sentido el ya Ramiro I de Aragón envía una embajada a los Condados Catalanes con el fin de recabar apoyos para su causa, a quienes pide vasallaje a cambio de protección. El embajador es recibido por Wifredo en Berga quien no acepta lo ofrecido, y también se entrevista con Guillermo de Besalú para hacerle la misma propuesta, quien además de darle idéntica respuesta que su tío, le auguró que nadie en los Condados la aceptará.
Aunque hay que recordar, pese a que en El Códice Negro no aparece pues no tiene lugar, que Ramiro I sí contó, históricamente, con apoyos en los Condados Catalanes, concretamente Armengol de Urgell, que no fue vasallo, como se propone en la novela, sino aliado, pues además en aquel tiempo este último era tan poderoso, o incluso más si cabe, que el propio Aragón, recién nacido como reino. Culminado esta colaboración con una unión familiar, al desposar su hija Sancha con el propio Armengol y su hijo Sancho Ramírez con la hija de aquel. Aunque lo que realmente hizo que su reino fructificara fue su matrimonio con la hija de Bernardo Roger de Foix, una de las casas condales más poderosas de la época, y antagonista, junto con Urgell, de la de Barcelona, que era considera como un riesgo, para ambos, tanto por el nuevo rey como por su yerno y obispo.
Información sobre la imagen:
Escudo de los reyes de Navarra, y por lo tanto del reino, hasta de batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, tras la cual, y por mediación de la portentosa actuación del rey Sancho VII, se incorporaron al escudo las cadenas de Muhámmad al-Násir “El Miramamolín”, que desde entonces luce.
sábado, 3 de noviembre de 2012
El obispo Armengol de Urgell y el puente de Bars
Cuando Wifredo emprende la marcha con su particular “fonsado” desconoce la existencia del puente de Bars, pero durante una parada en el camino, uno de sus exploradores vuelve de forma apresurada al campamento, dada la importancia de la noticia: El Obispo-Conde Armengol de Urgell ha muerto, mientras construía en puente, al norte, en la zona de Bars, para pasar a Cerdaña.
Esta noticia afianza aún más a Wifredo en la necesidad de su expedición, y disipa las dudas de quien aún albergara alguna sobre su necesidad o conveniencia, pues un puente al norte, teniendo en cuenta los caminos ya existentes, tan solo puede tener una finalidad: hacer a Berga más vulnerable. Con lo que siendo de todos conocida la tradicional política expansionista de los de Urgell, aquella construcción conlleva la necesidad inmediata de tomar las contramedidas oportunas, con lo que no parece tan descabellada la larga marcha emprendida.
Lo indicado arriba forma parte de la historia narrada en El Códice Negro, y también, en parte, más allá de la ficción histórica, de la Historia dejada por los cronistas del momento para la posteridad, pues el año 1035 fue muy prolífico en hechos relevantes para el mundo de su época, y uno de ellos fue, como ya se ha dicho, la muerte de Armengol, obispo de Urgell, durante las obras de construcción del puente de Bars, aunque según cuentan esos cronistas esta infraestructura se construía con finalidad únicamente comercial, para fomentar el tránsito entre las comarcas norteñas de Urgell y Cerdaña.
Al amparo de aquella construcción, de hace casi 1000 años, nació una población, El Pont de Bar, que se constituyo como municipio en 1970, aunque la obra que le dio nombre fue destruida por una riada en 1982.
Información sobre la imagen:
Fotografía de archivo El Pont de Bar extraída de la web:
Capítol de Germans Cavallers de Sant Ermengol
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Esta noticia afianza aún más a Wifredo en la necesidad de su expedición, y disipa las dudas de quien aún albergara alguna sobre su necesidad o conveniencia, pues un puente al norte, teniendo en cuenta los caminos ya existentes, tan solo puede tener una finalidad: hacer a Berga más vulnerable. Con lo que siendo de todos conocida la tradicional política expansionista de los de Urgell, aquella construcción conlleva la necesidad inmediata de tomar las contramedidas oportunas, con lo que no parece tan descabellada la larga marcha emprendida.
Lo indicado arriba forma parte de la historia narrada en El Códice Negro, y también, en parte, más allá de la ficción histórica, de la Historia dejada por los cronistas del momento para la posteridad, pues el año 1035 fue muy prolífico en hechos relevantes para el mundo de su época, y uno de ellos fue, como ya se ha dicho, la muerte de Armengol, obispo de Urgell, durante las obras de construcción del puente de Bars, aunque según cuentan esos cronistas esta infraestructura se construía con finalidad únicamente comercial, para fomentar el tránsito entre las comarcas norteñas de Urgell y Cerdaña.
Al amparo de aquella construcción, de hace casi 1000 años, nació una población, El Pont de Bar, que se constituyo como municipio en 1970, aunque la obra que le dio nombre fue destruida por una riada en 1982.
Información sobre la imagen:
Fotografía de archivo El Pont de Bar extraída de la web:
Capítol de Germans Cavallers de Sant Ermengol
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jueves, 15 de marzo de 2012
Albert Puig. El faro que ilumina el camino
Albert Puig es un personaje gris, un empleado de la diócesis, está acodado en su puesto de director del museo diocesano de la Seu de Urgell, y no tiene ganas de complicase la vida con historias que le cuente el primero que entre por la puerta de su despacho.
Aunque Albert Puig no es un personaje intranscendente para El Códice Negro, por mucho que sea gris y sin brillo, pues es él quien indica a Raquel que debe ir a Girona y allí, en el archivo de la catedral, preguntar por un monje franciscano, Fray Perera, pues él es posible que sí pueda saber algo, al ser gran conocedor de los antiguos legajos, y, además, es propenso a involucrarse en ese tipo de aventuras.
Fray Perera también recordaba a Albert Puig, cuando Raquel al conocerlo le comentó quien le había referido a él, de crío le había dado clase en la escuela, de religión y de arte. Su recuerdo iba de un pícaro rebelde, hasta la admiración por haber llegado a ser director del museo.
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Aunque Albert Puig no es un personaje intranscendente para El Códice Negro, por mucho que sea gris y sin brillo, pues es él quien indica a Raquel que debe ir a Girona y allí, en el archivo de la catedral, preguntar por un monje franciscano, Fray Perera, pues él es posible que sí pueda saber algo, al ser gran conocedor de los antiguos legajos, y, además, es propenso a involucrarse en ese tipo de aventuras.
Fray Perera también recordaba a Albert Puig, cuando Raquel al conocerlo le comentó quien le había referido a él, de crío le había dado clase en la escuela, de religión y de arte. Su recuerdo iba de un pícaro rebelde, hasta la admiración por haber llegado a ser director del museo.
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