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miércoles, 29 de junio de 2016

Ni te imaginas... lo que hay en Son del Pi

Persiguiendo los sueños de los héroes

A lo largo de la historia, ya sea mítica o real, muchos han sido los objetos buscados durante siglos por caballeros, aventures, arqueólogos, etc, unas veces con el infortunio por compañía y otras con más suerte... pero siempre bajo la sombra de alguna leyenda con la que guiaban sus pasos.

Algunas de estas búsquedas míticas han sido o son:

El anillo del nibelungo

No confundir con el Anillo Único de Sauron, está forjado con el oro del Rin y concede a quien lo lleve puesto el poder de dominar el mundo, aunque como contrapartida le obliga a renunciar al amor.

La Égida

El escudo de Zeus forjado por el dios del fuego, Hefesto, y que tenía por finalidad la protección de su portador, mediante la creación de tormentas, tornados y rayos.

Gungnir

La lanza de Odín, que fue forjada por los enanos. Esta lanza nunca fallaba cuando era lanzada, y solo tocarla, si no se era su dueño, producía un fuerte temblor, simbolizando la fuerza y poder de Odín, quien además se hirió asimismo con ella para ser el señor del cielo.

El Yelmo de Mambrino

Fabricado de oro puro, no solo fue perseguido por don Quijote, sino también por todos los caballeros de Carlomagno, pues daba a su portador el poder de la invulnerabilidad. Finalmente fue conseguido por Renaud de Montauban.

Excálibur

La espada del primer rey de Britania, forjada a partir de los restos de un meteorito para Julio César, y clavada en una roca hasta que quien debiera reinar consiguiera extraerla de ella.

En El Códice Negro los pasos de todos los personaje se encaminan a Son del Pi, en el pirineo de Lleida-Lerida, donde hay algo escondido que, en un principio, solo Leodovico conoce, y éste lo cuenta a Wildredo para intentar ayudarle; posteriormente llega a oídos de Guillermo de Besalú, sobrino, rival y enemigo del anterior, quien lo descarta por descabellado, pero también se dirige hacia allí por si acaso...


Nota: Imagen extraída de la web http://marcianosmx.com en la página dedicada a la biografía del dios Hefesto.


domingo, 2 de septiembre de 2012

Rolando, Roldán, Orlando, Roland, o los 1.000 nombres del sobrino de Carlomagno

Roland es históricamente el sobrino del emperador Carlomagno y uno de los doce Pares de Francia. Aunque poco más se puede decir de él, ya que el personaje se va diluyendo en los cantares de gesta, en la novela de caballerías e incluso en un pseudogénero de sí mismo, con una gran cantidad de literatura, una más renombrada que otra, que le tiene como epicentro empleando los distintos nombres con los que se le conoce, como pueden ser Orlando de Virginia Woolf, Orlando Furioso de Ludovico Ariosto, Orlando Enamorado de Matteo Maria Boiardo, El Bernardo de Bernardo de Balbuena, etc.

Otra variante de las historias de Orlando viene de la mano de su espada, una especie de Excalibur a la gala, la famosa, aunque menos conocida que su colega, Durandal, también en una roca clavada a la muerte de su dueño, y cuyo “poder” no proviene de las artes de magos y druidas sino de las reliquias cristianas que guarda.

La mitología de Roldán es muy variada, ya que despeñó rocas en batallas, combatió en Tierra Santa, guerreó en tierras hispanas, participó en Las Cruzadas, fue rey de Francia, murió en Roncesvalles a manos de los visigodos, estuvo en el sitio de Zaragoza, pasó por El Bierzo, abrió pasos en las montañas, partió rocas con su espada, también murió en Jerusalén, tuvo andanzas por Italia, etc.

En El Códice Negro, Rolando aparece de boca de Leodovico, cuando éste a requerimiento de Wifredo le cuenta cantares de guerras, de caballeros, de héroes, de hazañas épicas, y en algunas de ellas el sobrino de Carlomagno es un personaje destacado y en otras el protagonista. También doña Agnès conoce historias de Rolando, tanto las que recita el juglar como las de su espada en Rocamadour, aunque ella las conoce en la lengua de francos del norte, por su educación conventual en las proximidades de París.

Información de la imagen:
Extraída de Dialnet, de la entrada correspondiente a El cantar de Roldán, en traducción de Benjamín Jarnés y editado en 2003 por Alianza Editorial. Para ir esta ficha pulse aquí.



jueves, 15 de marzo de 2012

Veni Creator. La invocación al Espíritu Santo antes de la batalla

En la Edad Media era costumbre, antes de comenzar una batalla, rezar una invocación al Espíritu Santo para que les guiara y protegiera durante la misma.

En El Códice Negro, las mesnadas de Wifredo rezan un Veni Creator antes de comenzar la batalla, contra las huestes de Guillermo y Armengol, en las proximidades de Esterri d’Aneu.

A continuación aparece esta oración en texto integro, tanto en latín como su traducción al castellano.

Veni Creator (Latín)


Veni, Creator Spiritus,
mentes tuorum visita.
Imple superna gratia quae
tu creasti pectora.


Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
fons vivus, ignis, caritas,
et spiritalis unctio.


Tu septiformis munere,
digitus paternae dexterae,
tu rite promissum Patris,
sermone ditans guttura.


Accende lumen sensibus,
infunde amorem cordibus,
infirma nostri corporis,
virtute firmans perpeti.


Hostem repellas longius,
pacemque dones protinus,
ductore sic te praevio,
vitemus omne noxium.


Per te sciamus da Patrem,
noscamus atque Filium,
teque utriusque Spiritum
credamus omni tempore.


Deo Patri sit gloria,
et Filio qui a mortuis surrexit,
ac Paraclito in saeculorum saecula.
Amen.
Veni Creator (Castellano)


Ven Espíritu creador,
visita las almas de tus fieles.
Llena de la divina gracia los corazones que
Tú mismo has creado.


Tú eres nuestro consuelo,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.


Tú derramas sobre nosotros los siete dones
Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú el prometido del Padre,
pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.


Enciende con tu luz nuestros sentidos,
infunde tu amor en nuestros corazones
y con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra frágil carne.


Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto tu paz,
siendo Tú mismo nuestro guía
evitaremos todo lo que es nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre
y también al Hijo y que en Ti,
que eres el Espíritu de ambos,
creamos en todo tiempo.


Gloria a Dios Padre
y al Hijo que resucitó de entre los muertos,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos.
Amén.




miércoles, 8 de febrero de 2012

Iglesia Basílica de Santa María de Castello d'Empuries

Se trata de la iglesia gótica de Santa María que por su tamaño y estructura siempre se le considero la catedral de Empúries, aunque nunca ha conseguido ese titulo de forma oficial.

Su construcción comenzó en el siglo XIII y se extendió hasta principios del XV. Tiene una estructura interior que está considerada como modelo del gótico mediterráneo, aunque también contiene elementos de otras épocas como las fuentes bautismales románicas, el retablo mayor del siglo XV o el órgano del siglo XIX. Fue restaurada a mediados de la primera década del siglo XXI.

En esta iglesia es donde Raquel, siguiendo diversas pistas que le llevan a deambular por distintos puntos de Girona, encuentra El Códice Negro.


Información de la imagen:
Tomada el 16 de noviembre de 2005
Cámara Pentax, distancia focal 35mm – f 2.6 – 1/15seg – 0.00ev – ISO 400



viernes, 3 de febrero de 2012

#terresdelleida para no perderse por las rutas de Wifredo

Las Tierras de Lérida, #terresdelleida, son uno de los puntos fundamentales por los que discurre El Códice Negro, ya que el inicio del relato se produce en La Pobla de Segur, donde Raquel decide dar marcha atrás en su recorrido, comenzado así esta historia.

Para descubrir más tarde que Wifredo se debe encaminar también al Pirineo de Lleida, seguido, en consecuencia, por el resto de personajes, como Guillermo de Besalú, Armengol, etc.

Las terres de Lleida, una vez leída la novela, se pueden seguir descubriendo, y trazando nuevas rutas, desde el portal de Turismo del Pirineo y las Tierras de Lérida y también desde su twitter, por supuesto. A aquí van los enlaces:



miércoles, 18 de enero de 2012

El Castillo de las Arenas o de Sant Ferrán

El castillo del conde Wifredo en El Códice Negro es el Castillo de las Arenas o Castillo de Sant Ferrán, Berga - Barcelona, aunque la fotografía corresponde al Castillo de Mula - Murcia
La ciudad de Berga tuvo en su momento un castillo, como prácticamente todas las poblaciones de importancia en su entorno siglos atrás, aunque poco se sabe de aquel castillo más allá de algunas pocas ruinas, en la fortaleza que siglos más tarde tomó el lugar del Castillo de la Arenas.

En un principio el castillo de Berga recibía el nombre de Castillo de las Arenas, aunque también hay fuentes que lo señalan como Castillo de Sant Ferrán, que es precisamente el nombre con el que han pasado a la posteridad los restos actuales, que lo tomaron de la capilla que había en la fortificación primigenia dedicada a este santo.

En El Códice Negro el Castillo de Sant Ferrán es de libre interpretación, sin ningún parecido con los restos arqueológicos, pues al haber sufrido tantas transformaciones durante el transcurso de los siglos difícilmente es posible imaginar su estructura o tamaño primitivo.

Es un castillo de siete torreones unidos por la muralla, con una única puerta de acceso al recinto en la ladera del montículo sobre el que se asienta y que se rienta hacia la villa de Berga. Además cuenta con una majestuosa torre del homenaje, que a su vez hace de edificio principal del conjunto, y donde se encuentran los aposentos privados del conde Wifredo y de su esposa doña Agnès, adherida a la muralla en la parte más alta de la base montañosa sobre la que se asienta.

La cara interior del perímetro amurallado, entre torreón y torreón, está ocupada con construcciones de menor nivel, dedicadas a usos diversos como cocinas, caballerizas, almacenes, fragua, aposento para la tropa, la capilla de Sant Ferrán, etc.

Un conjunto que luce esplendoroso en los días de festejos y celebraciones, con bandereas y estandartes de la casa de Cerdaña al viento, al tiempo que amenazador para el extranjero perfila su silueta sobre la villa para tranquilidad de sus vecinos, que se sienten seguros, pese a los, en ocasiones, abusos de su señor.



Nota Fotográfica. El castillo que aparece en la foto que ilustra esta entrada no es el Castillo de las Arenas o Castillo de Sant Ferrán de Berga - Barcelona, sino el Castillo de Mula - Murcia, ya que de la primera fortaleza, la que aparece en la novela, apenas quedan unos restos arqueológicos y en archivos.



lunes, 16 de enero de 2012

Los Caballeros de Loarre

Los Caballeros de Loarre son una orden militar consagrada a la protección y defensa del Santo Cáliz de la Última Cena de Cristo, el Santo Grial, conservado en San Juan de la Peña, la Boca del Mundo.

Su única sede se encuentra en el Castillo de Loarre, próximo al monasterio donde se guarda la reliquia. Son famosos y temidos por su bravura y coraje, y se les supone invencibles, ya que no hay noticia de que nadie haya conseguido ganarles batalla alguna. Con lo que también se desconoce su número exacto, pues tienen por norma no hacer prisioneros y dar caza a quienes se baten en retirada.

No son una orden religiosa, sino más bien una congregación de ascetas y nobles que han decidido retirarse de la vida pública y dedicarse a la proteger el Grial. Con lo que carecen de propiedades y rentas más allá de las que aporte cada miembro al ingresar, y de las que por caridad cristiana, algunos peregrinos al Santo Lugar les entrega.

Tan solo permiten que a San Juan de Peña lleguen aquellos peregrinos que de buena fe se dirigían a admirar y adorar el Santo Grial, desarmados y en actitud penitente y humilde, sin importar su condición, ya se trate de noble, clérigo o simple siervo.


Nota. Incluir en este relato del Castillo de Loarre, es una licencia del autor, ya que en el año 1035, aún faltaban algunas décadas para que comenzara su construcción.