El Premio de Novela Medieval Pirenaica de La Cerdanya es un concurso literario, que se celebra en La Seu d´Urgell – Lleida, y tiene como temática la novela histórica medieval ambientada en los Pirineos, entre los siglos VIII y XIV. En este certamen El Códice Negro ha quedado como I finalista del mismo, con su historia ambientada en el siglo XI y que discurre entre condados catalanes repartidos por Girona, Barcelona y Lleida. La sinopsis aquí.
Las valoraciones el jurado para considerarlo como finalista, además del argumento, desarrollo de su historia, suspense, acción, intriga, etc, y que en buena parte transcurre por La Cerdanya, se han visto potenciadas al haber sido la única obra presentada al certamen, con lo que tenía que ser finalista, pero no ha conseguido el galardón máximo como ganador, ya que el Premio de Novela Medieval Pirenaica de La Cerdanya no existe.
También es cierto, que pese a ser ficción, es una pena que no exista un “Premio de Novela Medieval Pirenaica de La Cerdanya”, o bien solo de novela histórica de los Pirineos, indistintamente de que se celebrara en La Cerdanya o en Pamplona, o en Jaca, dada la cantidad de “pasado” medieval conservado entre las montañas y valles pirenaicos, indistintamente de la zona de la que se trate.
Hay lugares donde se celebran concursos literarios de distinta temática, incluida la novela histórica, que llevan en su nombre el del lugar, o el del tema, o ambos, pero de novela histórica, medieval o no, en los Pirineos no hay ninguno pese a la cantidad de historia bien conservada que hay en ellos. Una pena (de nuevo). ¿Alguien toma nota?
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viernes, 17 de marzo de 2017
sábado, 23 de junio de 2012
De Lotario a Capeto y el fin del vasallaje de los Condados de la mano de Borrell II de Barcelona
Ya se vislumbraban por el horizonte los cuatro dígitos de año 1000, fecha fatídica para sus coetáneos, cuando en clara señal de su nefasto significado, Barcelona fue arrasada por Abu Amir Muhammad ben Abi Amir al-Ma afirí o el Victorioso por Alá, como se referían a él los musulmanes, por su concatenación de victorias y humillaciones a la que sometió a los reinos cristianos, donde se le conocía simplemente como Almanzor.
La destrucción de la ciudad tuvo lugar en el 985, época convulsa en la Francia occidentalis con guerra exteriores por el control del Verdún y Lorera contra el Sacro Imperio; sublevaciones internas en Flandes, Normandía, Aquitania, Bretaña, Gothia… Hugo Capeto nombrado duque de los francos; la Iglesia conspirando a uno y otro lado; y las intrigas por el poder que lo enmarañaban todo entre carolingios, otonianos, robertinos y los “recién llegados” Capetos. Con todo ese marasmo de conflictos abiertos el rey Lotario no puedo prestar ayuda a Borrell cuando éste se la solicitó ante el previsible ataque de Abu Amir Muhammad ben Abi Amir al-Ma afirí.
Lotario murió entre las intrigas palaciegas y las enfermedades, que también le atacaban en el 986, el 2 de marzo. Le sucedió su único hijo, el último carolingio, Luis V de Francia, también llamado el Insufrible, aunque también podría haber recibido el apelativo de “El Breve”, ya que su reinado tan solo duró un año, al fallecer en un supuesto accidente montando a caballo.
La temprana muerte de Luis llevó a la coronación, ese mismo año 987, de Hugo Capeto, duque de los francos, como rey de la Francia occidentalis. El nuevo rey mandó llamar a todos los señores de los territorios que componían sus descompuestos dominios para que le rindieran vasallaje como nuevo rey, y fue entonces, en el 988, cuando el conde Borrell de Barcelona, entre otros, no asistió a aquel llamamiento.
Esta ausencia consumó la separación de los Condados Catalanes, o condados de la Marca Hispánica, se independizaron de los reyes de Francia. Aunque esta “separación” no fue bien digerida por los soberanos francos, lo que llevó a la posterior unión de los Condados con el Reino de Aragón, en 1137 con le matrimonio de Petronia y Berenguer, pero no fue hasta 1258, cuando se firmó el Tratado de Corbell, entre Jaime I el Conquistador por parte de la Corona de Aragón y San Luis como rey de Francia, que quedaron zanjadas las cuestiones ultramontanas con la renuncia del primero a sus derechos sobre Occitania, y del segundo sobre los Condados de la Marca, o eso parecía, que la cosa quedaba ahí.
La pérdida de la Marca Hispánica seguía siendo una “espinita” clavada en los gobernantes de Francia, por lo que siglos más tarde retomaron la cuestión, que entró como botín de guerra en el Tratado de los Pirineos de 7 de noviembre 1659, por el que, según firmaron Luis de Haro por España y el cardenal Mazarino por Francia, poniendo fin a la Guerra de los Treinta Años, la Cerdeña pasaba a ser posesión de los reyes de franceses, quedando la frontera ya como es hoy, en el cabo de Creus.
Bueno, luego vino un tal Napoleón, ídolo en todos los psiquiátricos, quien pensó: por qué añorar la Marca cuando podía quedarse con toda la Península. Pero eso ya es otra historia…
Información fotografía:
Detalle de Cadaqués, anochecer entre la iglesia y el mar, en los confines próximos al cabo de Creus
Cámara Pentax 35mm 1/8s f2.6 0.00 ev ISO 100
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sábado, 18 de febrero de 2012
Las fronteras del condado de Berga en el año 1035
El año 1035 fue muy importante y simbólico para el condado de Berga, bajo el gobierno de Wifredo II, consiguió tener Marca propia, frontera directa con los territorios musulmanes del Sur, con la taifa de Saraqusta. Un gran honor para cualquier territorio cristiano de la época, estar en primera línea.
Además Berga lindaba con otros condados, al Oeste con Urgel, siendo bastante deficientes de las comunicaciones entre ambos, dada la época y la orografía, el conde-obispo Armengol II falleció, en el año 1035, cuando participaba en las obras de construcción de un puente para salvar el paso de un rio entre ambos territorios. Circunstancia que en El Códice Negro aprovecha Wifredo por la, supuesta, menor experiencia militar del sucesor de aquel.
Al Este con Besalú, esta frontera y las ambiciones de regidor, Guillermo, son uno de los ejes argumentales básicos de la trama de esta historia, dados los deseos unificados del sobrino de Wifredo, tras la partición de Cerdaña en dos condados independientes aunque no totalmente desligados, Besalú y Berga. También al Este limitaba con Vallespir, comarca cuyos nobles no recibían el nombre de ésta, sino de su plaza fuerte, Castellnou, que era la que de forma efectiva daba nombre al vizcondado, del que en aquel tiempo era titular Guillermo, conde de Besalú, conde de Ripoll, vizconde de Castellnou y señor de la Fenolleda.
Al Norte con el Reino de los Francos, en aquellos tiempos ya con la Dinastía de los Capeto al frente, aunque con un poder monárquico prácticamente irrisorio, pues con la desaparición de la Dinastía Carolingia, a la muerte de Ludovico Pío, el territorio se había fragmentado en varias regiones con casi innumerables señores feudales, que hacían al Reino de los Francos ingobernable por un solo hombre. El Reino de Borgoña al Este, los Feudos Ingleses al Oeste, y el centro la Francia occidentalis, dominios estrictos del rey según el Tratado de Verdún del 843, reducida a una estrecha franja en el centro entre todos los demás territorios, y una diversidad de territorios en mayor o menor medida leales al poder real, según el vaivén de sus intereses. Todos ellos a su vez aparecían salpicados de condados y ducados, como los de Normandía, Bretaña, Troyes, Aujon, Flandes…
Siguiendo en la vertiente norte del condado, también estaba la frontera con los condados de Conflent y el Roussillon. El primero, uno de los territorios iniciales de la Marca Hispánica, desde tiempo muy temprano estuvo vinculado, cuando no unido, a la casa de Cerdaña hasta su desaparición en el siglo XII cuando paso a ser propiedad de los condes de Barcelona y estos lo integraron en el condado del Rosellón. Para los descendientes de Oliba Cabreta siempre fue uno de sus territorios predilectos, ya se encontrara bajo el dominio de Berga o de Besalú. En el caso de los personajes históricos de El Códice Negro, Wifredo fundó en esta comarca el monasterio de San Martín de Canigó.
En cuanto al siguiente, la tercera y última frontera norteña de Berga, el Roussillon, Rosselló o Rosellón, según el nombre se le dé en francés, catalán, o castellano, el único territorio costero de los "fundacionales" de la Marca, tiempo más tarde, con Jaime I en el trono de la Corona de Aragón, formó parte, junto con Baleares, del Reino de Mallorca.
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Además Berga lindaba con otros condados, al Oeste con Urgel, siendo bastante deficientes de las comunicaciones entre ambos, dada la época y la orografía, el conde-obispo Armengol II falleció, en el año 1035, cuando participaba en las obras de construcción de un puente para salvar el paso de un rio entre ambos territorios. Circunstancia que en El Códice Negro aprovecha Wifredo por la, supuesta, menor experiencia militar del sucesor de aquel.
Al Este con Besalú, esta frontera y las ambiciones de regidor, Guillermo, son uno de los ejes argumentales básicos de la trama de esta historia, dados los deseos unificados del sobrino de Wifredo, tras la partición de Cerdaña en dos condados independientes aunque no totalmente desligados, Besalú y Berga. También al Este limitaba con Vallespir, comarca cuyos nobles no recibían el nombre de ésta, sino de su plaza fuerte, Castellnou, que era la que de forma efectiva daba nombre al vizcondado, del que en aquel tiempo era titular Guillermo, conde de Besalú, conde de Ripoll, vizconde de Castellnou y señor de la Fenolleda.
Al Norte con el Reino de los Francos, en aquellos tiempos ya con la Dinastía de los Capeto al frente, aunque con un poder monárquico prácticamente irrisorio, pues con la desaparición de la Dinastía Carolingia, a la muerte de Ludovico Pío, el territorio se había fragmentado en varias regiones con casi innumerables señores feudales, que hacían al Reino de los Francos ingobernable por un solo hombre. El Reino de Borgoña al Este, los Feudos Ingleses al Oeste, y el centro la Francia occidentalis, dominios estrictos del rey según el Tratado de Verdún del 843, reducida a una estrecha franja en el centro entre todos los demás territorios, y una diversidad de territorios en mayor o menor medida leales al poder real, según el vaivén de sus intereses. Todos ellos a su vez aparecían salpicados de condados y ducados, como los de Normandía, Bretaña, Troyes, Aujon, Flandes…
Siguiendo en la vertiente norte del condado, también estaba la frontera con los condados de Conflent y el Roussillon. El primero, uno de los territorios iniciales de la Marca Hispánica, desde tiempo muy temprano estuvo vinculado, cuando no unido, a la casa de Cerdaña hasta su desaparición en el siglo XII cuando paso a ser propiedad de los condes de Barcelona y estos lo integraron en el condado del Rosellón. Para los descendientes de Oliba Cabreta siempre fue uno de sus territorios predilectos, ya se encontrara bajo el dominio de Berga o de Besalú. En el caso de los personajes históricos de El Códice Negro, Wifredo fundó en esta comarca el monasterio de San Martín de Canigó.
En cuanto al siguiente, la tercera y última frontera norteña de Berga, el Roussillon, Rosselló o Rosellón, según el nombre se le dé en francés, catalán, o castellano, el único territorio costero de los "fundacionales" de la Marca, tiempo más tarde, con Jaime I en el trono de la Corona de Aragón, formó parte, junto con Baleares, del Reino de Mallorca.
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sábado, 11 de febrero de 2012
Gisclareny. El hogar de la hadas
Gisclareny es un pequeño municipio de la comarca barcelonesa del Bergueda, del Alto Bergueda. Su símbolo más universal es el Pedraforca, a cuyos pies se encuentra el pueblo.
Su primera aparición histórica es a mediados del siglo X, formando parte de la Casa de Cerdaña, y bajo el control directo de los barones de Pinós, que estaban esblecidos en la población vecina de Bagá. De esta época medieval son las ruinas de las ermitas de Sant Miquel de Turbians, y Sant Martí del Puig. Como homenaje a estos orígenes primigenios, en su actual escudo incluye unas balanzas, el atributo característico de Sant Miguel.
En El Códice Negro Leodovico tiene conocimiento de una leyenda en la aldea de Gisclareny, donde ésta se contaba en las largas noches de invierno a la luz de la lumbre, y se decía que había sido revelada por un hada del Pedraforca, pero que no debía salir jamás de aquel valle.
Esta historia el juglar se la cuenta a Wifredo, durante un día de abatimiento de éste para intentar darle ánimos, pero el conde quiere más, quiere saber más, quiere lo que en la leyenda se cuenta.
Información de la imagen:
Tomada el 19 de noviembre de 2005
Cámara Pentax 35m – 1/400seg – f 2.6 – 0.00ev
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Su primera aparición histórica es a mediados del siglo X, formando parte de la Casa de Cerdaña, y bajo el control directo de los barones de Pinós, que estaban esblecidos en la población vecina de Bagá. De esta época medieval son las ruinas de las ermitas de Sant Miquel de Turbians, y Sant Martí del Puig. Como homenaje a estos orígenes primigenios, en su actual escudo incluye unas balanzas, el atributo característico de Sant Miguel.
En El Códice Negro Leodovico tiene conocimiento de una leyenda en la aldea de Gisclareny, donde ésta se contaba en las largas noches de invierno a la luz de la lumbre, y se decía que había sido revelada por un hada del Pedraforca, pero que no debía salir jamás de aquel valle.
Esta historia el juglar se la cuenta a Wifredo, durante un día de abatimiento de éste para intentar darle ánimos, pero el conde quiere más, quiere saber más, quiere lo que en la leyenda se cuenta.
Información de la imagen:
Tomada el 19 de noviembre de 2005
Cámara Pentax 35m – 1/400seg – f 2.6 – 0.00ev
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lunes, 16 de enero de 2012
Wifredo de Berga
Wifredo de Berga fue conde de esta localidad hasta el año 1035, año en el que se retiró al monasterio de San Martín del Canigó, que años antes había fundado él mismo.
Su gobierno del condado de Berga fue algo conflictivo y difícil, ya que sus relaciones con sus distintos vecinos nunca fueron fáciles, aunque consiguió acuerdo de paz con los condes de Barcelona, Urgel y Besalú. Siendo estas difíciles relaciones debido a que el primero era la potencia hegemónica en los condados de la Marca Hispánica, con el segundo por ser la potencia local que unía una misma figura a conde y obispo, y con el tercer condado por cuestiones familiares, al ser el conde Guillermo su sobrino y antes que el Bernardo su hermano.
Entre sus actividades, además de la guerra, mediante la que consiguió que el Condado de Berga tuviera Marca, esto es, consiguiera frontera directa con los territorios musulmanes. También tuvo una intensa actividad fundando monasterios y ordenando la construcción de iglesias.
Le sucedió como conde de Berga su hijo Bernardo, falleciendo Wifredo en su lugar del retiro en 1050.
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Su gobierno del condado de Berga fue algo conflictivo y difícil, ya que sus relaciones con sus distintos vecinos nunca fueron fáciles, aunque consiguió acuerdo de paz con los condes de Barcelona, Urgel y Besalú. Siendo estas difíciles relaciones debido a que el primero era la potencia hegemónica en los condados de la Marca Hispánica, con el segundo por ser la potencia local que unía una misma figura a conde y obispo, y con el tercer condado por cuestiones familiares, al ser el conde Guillermo su sobrino y antes que el Bernardo su hermano.
Entre sus actividades, además de la guerra, mediante la que consiguió que el Condado de Berga tuviera Marca, esto es, consiguiera frontera directa con los territorios musulmanes. También tuvo una intensa actividad fundando monasterios y ordenando la construcción de iglesias.
Le sucedió como conde de Berga su hijo Bernardo, falleciendo Wifredo en su lugar del retiro en 1050.
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